Y para ir cerrando boca...
Y para ir cerrando boca, quiero dedicar este último blog a las teorías de la conspiración. Pero, no voy a dedicarme a hablar ni de lo qué son, ni de cuáles son las más famosas. Esto ya ha hecho "correr ríos de tinta". Aunque bien pensado, no se si en plena efervescencia de las TIC ésta sea todavía una expresión muy acertada. Tampoco se me ocurren buenas alternativas.
En fin, estábamos aquí, empezando a centrar el tema de las teorías de la conspiración. Pero ya digo, no se trata de abrir un debate sobre ellas, de si tienen razón o dejan de tenerlo, sino de recordar lo que ha supuesto la verdadera "gasolina" de muchas ellas: Internet. Si, por ejemplo, tecleáis en Google "conspiracy theory" aparecen 4,770,000 entradas, lo que creo que ya da una idea de la magnitud del estado de la cuestión. Y, ¿de qué hablan estos miles de entradas?. Pues hay de todo. Portales, páginas personales, foros, blogs, etc. que emanan informaciones, comentarios y análisis más o menos sesudos sobre las supuestas conspiraciones que penden de manera silenciosa sobre nuestra civilización. Estas conspiraciones actúan como una inmensa caja de resonancia de nuestros miedos multiplicada gracias al altavoz que supone la Red.
Ser o no ser, ésa era la cuestión. Ser o no ser uno mismo, ésta es hoy la cuestión.
Hasta otra.



